27/3/17

El riesgo de tabaquismo se multiplica un 2,3 en consumidores de cannabis [27-3-17]


El riesgo de tabaquismo se multiplica un 2,3 en consumidores de cannabis

La adicción al tabaco es el efecto no deseado más frecuente al que se enfrentan los usuarios de cannabis fumado, mayor incluso que otras consecuencias más conocidas como la pérdida de memoria o los brotes esquizofrénicos.

Esta es una de las conclusiones recogidas en el informe ÉVICT, realizado por el grupo español para el estudio del policonsumo cannabis-tabaco y que ha sido impulsado desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) con la financiación del Plan Nacional sobre Drogas.

En dicho trabajo, en el que han participado más de 40 expertos de diferentes campos, se pone de relieve que el consumo de cannabis y tabaco se potencia mutuamente. En concreto, se ha visto que la probabilidad de usar cannabis si se es fumador de tabaco se multiplica por 2,2 entre la población general y por 2,8 entre la población escolar. Del mismo modo, la probabilidad de fumar tabaco cuando se consume cannabis se multiplica por 2,3 entre la población general y 1,3 entre la población escolar.

El coordinador del Proyecto ÉVICT, el médico de Salud Pública Joseba Zabala, explica que “la interacción entre las dos sustancias y sus componentes activos principales (tetrahidrocannabinol y nicotina) sobrepasa los límites del porro en el que van liados, proyéctandose en implicaciones de toda índole”, entre las que destaca “el aumento en el riesgo para la salud y las mayores dificultades para abandonar el consumo de cualquiera de estas dos sustancias”.

Zabala alude a otra interacción importante, esta vez de índole económica, y es que, dice, “hay evidencia de que los aumentos del precio del tabaco influyen en la disminución del consumo de cannabis”, lo cual valora como un “dato importante a tener en cuenta” para reducir las cifras de inicio de los jóvenes a estas dos drogas fumadas.

En este sentido, la enfermera y vicepresidenta del CNPT, Adelaida Lozano, advierte que “existen escasos programas de prevención selectiva que aborden simultáneamente el consumo de cannabis y tabaco, enfatizando la necesidad de planificar y evaluar nuevas intervenciones preventivas en esta dirección”.

El debate actual en relación al uso medicinal del cannabis, la legalización en ciertos países… etcétera, genera una gran cascada de información y a la vez de confusión y duda entre padres y madres sobre cómo abordar educativamente este tema en la familia, razón por la cual “es urgente”, según Lozano, “dar pautas para que las familias sepan cómo abordar estas cuestiones con sus hijos”.

Por su parte, la presidenta del CNPT, la cardióloga Regina Dalmau, comenta que “queda mucho trabajo por hacer en la línea de trabajo del Proyecto ÉVICT, aunque ya se ha dado un paso muy importante”.
  

24/3/17

¿Sabes lo que el cigarrillo le hace a tu piel? Conoce cómo el fumar también afecta la belleza

¿Sabes lo que el cigarrillo le hace a tu piel? Conoce cómo el fumar también afecta la belleza

No solo los fumadores activos se ven perjudicados con el tabaco, sino que también los pasivos.


emol.com

Que el cigarrillo hace mal para la salud, ya no es un tema que esté en discusión. Por el contrario, es un hecho comprobado y re comprobado en el tiempo. Sin embargo, los pulmones y el sistema respiratorio en general, no son los únicos afectados por este -para algunos- mal hábito, sino que la piel también sufre las consecuencias de fumar, tanto en el corto como en el largo plazo. ¡Y peor aún! Las secuelas en este sentido afectan tanto al que fuma, como a quienes están a su alrededor.

Eso sí, en el caso de los fumadores pasivos, los efectos del cigarrillo en la piel son un 50% menores a los de los activos, pero finalmente los afecta igual.

"A corto plazo, el consumo de cigarrillo produce deshidratación de la piel y formación de comedones. A largo plazo, a partir de un año de consumo activo, el cigarrillo acelera el envejecimiento, con formación de arrugas y aceleración de flacidez. También altera la cicatrización de la piel. Esto se correlaciona de manera directa con la cantidad y duración del hábito de fumar", explica Alejandra Ríos, directora médica de Central Klinic.

Ahora, si la persona lleva mucho tiempo fumando -más de 10 años-, se considera que el daño cutáneo es irreversible en términos de belleza y también en cuanto a su salud, ya que presenta un riesgo mucho mayor de desarrollar cáncer de piel.


Zonas más afectadas

Estudios indican que los grandes fumadores, es decir, aquellos que fuman desde 10 cigarrillos diarios, tienen 47 veces más posibilidades de tener arrugas faciales que los no fumadores, esto sin considerar la exposición solar de cada uno.

Eso sí, las zonas que de por sí están más propensas a la fotoexposición, sí desarrollan un efecto conjunto negativo con el cigarrillo y, en ese sentido, es la piel de la cara, cuello, escote y extremidades la que suele verse más afectada.

También sufre las consecuencias de manera directa la zona de la boca por dentro, es decir, la mucosa gingival, lengua y paladar.

Pero la aparición de arrugas no es lo único que se potencia con el cigarrillo, sino que también la de ronchas y los granos.

"Hay varias enfermedades de la piel con ronchas y granos que se ven afectadas por el cigarrillo, como es el caso de la dermatitis de contacto, el lupus sistémico y la pustulosis palmoplantar", sostiene Alejandra Ríos.

¿Es posible combatir los efectos negativos del cigarrillo en la piel? La especialista es clara en que, si no se deja de fumar, los efectos de hacerlo son acumulativos e irreversibles en el largo plazo, por lo que lo más óptimo sería intentar abandonarlo.

Sin embargo, si dejar el cigarrillo no es una opción, entonces puedes intentar no aspirar la nicotina, que es la que tiene los efectos negativos, y además tomar vitamina C, ya que protege a las células contra los daños causados por los radicales libres, ayuda a la producción de colágeno y mejora la cicatrización de heridas, entre otros beneficios.



31/10/16

El adiós definitivo a los malos humos

El adiós definitivo a los malos humos

Reducir el número de cigarrillos de forma progresiva, mantener los mismos hábitos o iniciar la deshabituación en una época de estrés, principales errores a la hora de dejar el tabaco


laopinion.es

Si realmente se quiere, todo el mundo es capaz de dejar de fumar. Esta es la tajante opinión de la neumóloga Carmen Montero, quien reconoce eso sí, que son muy pocos quienes lo logran sin ayuda. Para los que se animan a dar el paso da una serie de consejos para evitar que los buenos propósitos no lleguen a cumplirse nunca. "Es un error reducir el número de pitillos de forma gradual. Hay que decidir un día y dejar el tabaco de golpe", explica esta doctora, quien también insta a evitar las situaciones en las que habitualmente se fumaba y no iniciar la deshabituación en un periodo "de mucho estrés o problemas familiares". Sobre los artículos que ayudan a dejar el tabaco, alerta del error de recurrir a los cigarrillos electrónicos

Intentar dejar el hábito de forma progresiva, no cambiar las rutinas diarias o hacerlo cuando se vive una situación de estrés son, según los médicos, los principales errores a la hora de dejar de fumar y los que reducen las probabilidades de éxito. "Si realmente se quiere, es posible dejar los cigarrillos, pero son muy pocos los que lo consiguen solos", señala la neumóloga Carmen Montero, quien anima a los fumadores que quieran dejar el hábito a visitar su ambulatorio más cercano y solicitar ayuda de profesionales sanitarios. "Allí se analiza su caso y se inicia un tratamiento de deshabituación. Entre un 20 y un 30% de los que acuden a Atención Primaria logra dejar el tabaco", explica esta experta.

Uno de los grandes errores a la hora de plantearse dejar de fumar es no hacerlo de golpe. "El reducir el número de cigarrillos de forma progresiva es un error. Lo ideal es plantearse un día para dejar el tabaco y desde entonces no tenerlo en casa. Así se evitan recaídas", indica Montero, quien tiene claro que otra de las claves para dejar la adicción con éxito está, "al menos en principio", en evitar las rutinas que conllevaban el consumo de cigarrillos. "Muchas veces la gente recae porque sigue haciendo su vida normal y dejar de fumar obliga a un cambio de hábitos. Si normalmente fumábamos un cigarrillo con el café, durante un periodo de tiempo, cuanto más mejor, es mejor evitar estas situaciones", sostiene la especialista, que resalta que también es muy importante elegir en qué momento se comienza a dejar de fumar. "No debe ser un momento de estrés o en el que exista un problema familiar", resalta.

El éxito dependerá también en gran medida del nivel de dependencia del paciente al tabaco, algo en lo que no influye tanto el número de cigarrillos como cuándo se consumen. "En las unidades de tabaquismo se realiza un test para ver la dependencia y hay cuestiones, como si fuman antes de desayunar o si se levantan de noche con ganas de un cigarrillo, que puntúan muy alto", señala. Es precisamente esa dependencia la que determina el tiempo necesario para la deshabituación. "Cada paciente es diferente. Hay gente que necesita seis meses, otros más tiempo y desde luego las unidades siempre están abiertas por si necesitan volver", explica Carmen Montero, quien deja claro que las recaídas "son algo normal". "Que nadie se desanime por una recaída porque es posible volver a la situación inicial", indica.

Las unidades de tabaquismo atienden a aquellos fumadores que han fracasado su intento de dejar los pitillos con ayuda del personal de Atención Primaria o que bien por su situación de salud precisan acabar con el hábito de manera rápida y definitiva. "Gente que precisa un trasplante de pulmón y que si no deja de fumar no puede hacérselo o gente con otras enfermedades como EPOC", indica esta neumóloga.

"Lo primero al llegar es ver la motivación, si el paciente no quiere, no inicia el tratamiento en la unidad de uabaquismo", explica Montero, quien indica que la mayoría de sus pacientes "están muy motivados" debido a las complicaciones de salud y "la tasa de éxito ronda el 80%". Una vez en consulta y tras al test de dependencia se establece el tratamiento más eficaz en función de las características del paciente: productos sustitutivos de la nicotina (parches o chicles, por ejemplo), medicamentos. El tiempo que un fumador precisa para dejar el hábito varía en función de cada persona. Se tarde más o menos, los expertos aseguran que es posible lograrlo. Eso sí, siempre que exista motivación.

29/9/16

La adicción al tabaco matará a la mitad de los fumadores [29-9-16]


La adicción al tabaco matará a la mitad de los fumadores

  • Los oncólogos alertan de que el tabaco causa más de una decena de tumores.
  • El tabaco participa como agente causal en el cáncer de pulmón, faringe, laringe, esófago, estómago, vejiga, riñón, páncreas y próstata…
  • El cáncer de tráquea, bronquios y pulmón es la primera causa de muerte por cáncer, con 1,8 millones de casos nuevos y 1,6 millones de muertes.
  • El de pulmón se convertirá en la primera causa de muerte en las mujeres.

El cáncer de tráquea, bronquios y pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres. Según un estudio internacional recién publicado en revista JAMA Oncology, en 2013 hubo 1,8 millones de casos nuevos de este cáncer y 1,6 millones de muertes. Sin duda, muchos de esos casos y esas muertes tuvieron que ver con el hábito de fumar. Este domingo es el Día Mundial sin Tabaco.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el tabaco es la principal causa de más de una decena de tumores. El tabaco participa como agente causal en el cáncer de pulmón, cavidad oral, faringe, laringe, esófago, estómago, cuello de útero, vejiga, riñón, páncreas y próstata, además de la leucemia mieloide aguda.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula en la última actualización de su boletín sobre los efectos del tabaco que, de no ponerse las medidas adecuadas, de los 6 millones de muertes actuales al año, en 2030 se podrían superar los ocho millones de muertes por tabaco. De hecho, se estima que la adicción al tabaco matará a la mitad de los fumadores.

En base a los patrones actuales de consumo, señala la SEOM, aproximadamente 450 millones de personas adultas fallecerán por el tabaco entre los años 2000 y 2050. Al menos, la mitad de ellas morirán entre los 30 y los 69 años. No obstante, puntualizan, el cáncer de pulmón en los hombres alcanzó su punto máximo a finales de 1980 y, desde entonces, ha caído en cerca de un tercio hasta los 36 casos por cada 100.000 hombres/año en los países de la Unión Europea.

Los datos se sitúan ya por encima de los encontrados en EE UU, con 30 casos/100.000. Por el contrario, en las mujeres, las tasas se han incrementado durante estos últimos años y se prevé que para el año 2014 se sitúe en 14,1 casos por cada 100.000. Mientras tanto, en la UE las tasas de mortalidad por cáncer de mama en la mujer cayeron más del 8 % en 5 años a 14,5/100.000, lo que apunta que el cáncer de pulmón se convertirá en la primera causa de muerte en las mujeres en los próximos años.

Esto indica que el hábito de fumar sigue siendo el determinante más fuerte de la mortalidad por cáncer en la UE, según los expertos. Se estima que el efecto carcinógeno del tabaco se asocia al 16-40 % de los casos de cáncer en general. De ahí que el hecho de no fumar se considere en la actualidad como la mejor medida preventiva frente al cáncer.

Según la Comisión Europea, los costes sanitarios y sociales del tabaco en España se elevan a más del doble de la recaudación fiscal que obtiene el Estado. Sin embargo, en los últimos años se ha observado una disminución en su consumo. Concretamente, la tasa general de fumadores disminuyó 2,4 puntos entre los años 2009 y 2011. En la actualidad, el consumo de cigarrillos en España en el mercado legal se sitúa en 2,15 millones de cajetillas.
 

26/9/16

Fumar daña el ADN permanentemente

Fumar daña el ADN permanentemente

muyinteresante.es

A pesar de el consumo de tabaco ha disminuido en muchos países del mundo, el tabaquismo sigue siendo la principal causa evitable de muerte. Un nuevo estudio publicado en la revista de la American Heart Association, Circulation: Cardiovascular Genetics, ha concluido que fumar afecta al genoma humano en forma de metilación del ADN y que este impacto puede persistir incluso 30 años después de haber dejado de fumar.

Y es que el consumo de cigarrillos es un modificador importante de la metilación del ADN. Los expertos han descubierto genes asociados con el tabaquismo que contribuyen al desarrollo de enfermedades relacionadas con su consumo, como el cáncer de próstata, de estómago, de hígado, la bronquitis aguda o las enfermedades coronarias.

Los investigadores analizaron muestras de sangre de casi 16.000 participantes de 16 grupos incluidos en el consorcio CHARGE de investigación sobre corazón y envejecimiento en epidemiología genómica. , incluyendo un grupo de la Framingham Heart Study que los investigadores han seguido desde 1971.

En comparación con los no fumadores, los científicos descubrieron que los sitios de metilación del ADN asociados con el tabaquismo se relacionaron con más de 7.000 genes, lo que representa un tercio de los genes humanos conocidos.

Tras 5 años sin fumar, la mayoría de los casos de metilación de ADN volvieron a la normalidad, sin embargo, algunos se mantuvieron incluso 30 años después, dejando una huella histórica en el ADN de los participantes.

“Nuestro estudio ha encontrado pruebas concluyentes de que fumar tiene un impacto duradero en nuestra maquinaria molecular, un impacto que puede durar más de 30 años. La buena noticia es que una vez que se deja de fumar, la mayoría de las señales de metilación de ADN regresan a niveles normales (como si nunca hubiera fumado) tras 5 años, lo que significa que el cuerpo está tratando de curarse a sí mismo de los efectos nocivos del consumo de tabaco”, concluye Roby Joehanes, de la Escuela de Medicina de Harvard y coautor del trabajo.

3/7/16

Dejar de fumar podría mejorar la memoria 03-07-15


Dejar de fumar podría mejorar la memoria

Los que fuman tienen más problemas para recordar las tareas, sugiere un pequeño estudio

Además de los muchos y bien conocidos beneficios de salud de dejar de fumar, los investigadores ahora han descubierto otro buen motivo para abandonar el hábito: podría ayudar a mejorar la memoria cotidiana.

El equipo de la Universidad de Northumbria en Newcastle, Reino Unido, administró pruebas de memoria a 27 fumadores, 18 ex fumadores y 24 personas que nunca habían fumado. En la prueba, tenían que recordar hacer las tareas asignadas en distintos lugares del campus universitario.

Los fumadores apenas recordaron 59 por ciento de las tareas, frente a 74 por ciento en los ex fumadores y 81 por ciento en los que nunca habían fumado.

"Ya sabemos que dejar de fumar tiene inmensos beneficios de salud para el cuerpo, pero este estudio también muestra cómo dejar de fumar puede tener... beneficios para la función cognitiva [del cerebro]", señaló en un comunicado de prensa de la Northumbria el investigador Tom Heffernan, del Grupo de Investigación Colaborativa sobre las Drogas y el Alcohol de la universidad.

Apuntó que este es el primer estudio en examinar el efecto que dejar de fumar tiene sobre la memoria.

"Dado que hay hasta diez millones de fumadores en R.U. y hasta 45 millones en EE. UU., es importante comprender los efectos que fumar tiene sobre la función cognitiva cotidiana, de la cual la memoria prospectiva es un excelente ejemplo", señaló Heffernan.

El estudio se publicó en línea como adelanto de su aparición en una próxima edición impresa de la revista Drug and Alcohol Dependence.

15/6/16

Las arterias envejecen al doble de la velocidad entre los fumadores [15-6-16]


Las arterias envejecen al doble de la velocidad entre los fumadores

Un estudio señala un endurecimiento progresivo que conduce a obstrucciones


Es bien sabido que fumar es malo para el corazón y otras partes del organismo. Ahora, los investigadores han descrito en detalle una razón para ello, que fumar continuamente causa el endurecimiento progresivo de las arterias.

Investigadores japoneses encontraron que, de hecho, las arterias de los fumadores se endurecen con la edad al doble de la velocidad que las de los no fumadores.

Las arterias más endurecidas son propensas a obstrucciones que pueden causar ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares y otros problemas.

"Sabemos que las arterias se endurecen más con el envejecimiento", señaló el Dr. William B. Borden, cardiólogo de prevención y profesor asistente de medicina del Centro Médico Weill Cornell de la ciudad de Nueva York. "Esto muestra que fumar acelera el proceso. Sin embargo, también agrega más información con relación al papel que desempeña el tabaquismo como causante de la enfermedad cardiovascular".

Para el estudio, los investigadores de la Universidad Médica de Tokio midieron la velocidad de ondas del pulso del tobillo y el brazo, la velocidad con la que la sangre bombeada del corazón llega a la arteria braquial cercana, el vaso sanguíneo principal de la parte superior del brazo, y el tobillo, que se encuentra alejado. La sangre se desplaza más lentamente a través de las arterias endurecidas, por lo que una mayor diferencia de tiempo implica vasos sanguíneos más endurecidos.

Al examinar a más de 2,000 adultos japoneses, los investigadores hallaron que el cambio anual en esa velocidad fue mayor en los fumadores que en los no fumadores, durante los cinco a seis años del estudio.

Las arterias de tamaño grande y mediano se endurecieron al doble de la velocidad que las de los no fumadores, según el informe publicado en línea el 26 de abril en la Journal of the American College of Cardiology por el equipo de Tokio y la Universidad de Texas en Austin.

Esa no es una gran sorpresa, señaló Borden, y anotó que existe definitivamente una relación con la respuesta a la dosis. "Entre más fumen, más endurecimiento arterial habrá al día".

Los autores del estudio midieron el endurecimiento en años, no por día, pero el efecto perjudicial del tabaquismo fue claro a largo plazo.

El hallazgo le da a los médicos un argumento más para lograr en su esfuerzo continuado que los fumadores dejen de fumar, señaló el Dr. David Vorchheimer, profesor asociado de medicina y cardiología del Centro Médico Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

"Uno de los retos que enfrentan los médicos cuando tratan de lograr que la gente deje de fumar es el argumento. La gente arguye que a pesar de haber fumado durante años no le ha ocurrido nada", señaló Vorchheimer. "Lo que este estudio recalca es que el temor se acumula. El hecho de que no haya pasado nada hasta ahora no implica que nunca vaya a pasar nada".

El endurecimiento de las arterias es "uno de los cambios más sutiles e iniciales que pueden ocurrir" en el organismo de los fumadores, señaló Vorchheimer. "Las arterias de algunas personas pueden estar seguras por algunos años. Lo bueno de esto es la posibilidad de que el daño se resolverá si dejan de fumar".

Otro aspecto notable del estudio fue el análisis del efecto de fumar sobre la proteína C reactiva, un marcador molecular de inflamación que parece tener que ver con la enfermedad cardiovascular. El estudio no halló ninguna relación en los niveles de proteína C reactiva en la sangre y el endurecimiento arterial.

El hallazgo constituye una pieza más del rompecabezas de la proteína C reactiva y de la enfermedad cardiovascular que los investigadores están tratando de armar, señaló Borden. "Seguimos tratando de entender la función de la PCR, ya sea como causa o marcador de otros factores que conducen a la enfermedad cardiovascular", dijo.

7/5/16

Los fumadores engordan más que los no fumadores [7-5-16]


Los fumadores engordan más que los no fumadores

Dejar de fumar engorda, pero seguir haciéndolo, también. Esa es la conclusión a la que han llegado investigadores de la Universidad de Navarra que han hecho un seguimiento de 7.565 personas durante 50 meses. Los datos "se han ajustado por edad, sexo, índice de masa corporal inicial y estilo de vida", ha explicado el director del ensayo, Javier Basterra-Gortari, por lo que "el único factor que queda es el tabaquismo". El estudio se ha publicado en la Revista Española de Cardiología.

"El tabaco es un anorexígeno [quita el apetito], y por eso las personas que dejan de fumar engordan", añade Basterra-Gortari. Eso hace mucho más relevante el hallazgo del estudio. Puesto en orden, los que más peso ganan son los que dejan de fumar, luego, los que siguen haciéndolo, y, por último, los que nunca han fumado, indica el investigador. "Por eso lo mejor para mantener una vida saludable es no fumar nunca", añade.

La ganancia de peso de las personas que dejaron de fumar durante el estudio era mayor cuantos más cigarrillos al día fumaban en el momento de comenzar la investigación. "La asociación entre sobrepeso y tabaquismo es especialmente perjudicial para la salud cardiovascular. Por ello, el abandono del hábito tabáquico se ha relacionado con una disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer. Sin embargo, los expertos alegan que la ganancia de peso tras dejar de fumar es, con frecuencia, una razón para no abandonar el tabaquismo, especialmente entre mujeres", indica el trabajo.

El investigador admite que su estudio es epidemiológico, es decir, se limita a reflejar una relación numérica y no buscaba una causa al proceso. Pero se arriesga a dar una idea de por qué puede suceder ese fenómeno. "Quizá la gente que fuma se cuida menos o tiene menos fuerza de voluntad. Por eso, aunque hemos intentado quitar todos los sesgos del trabajo para centrarnos en el efecto del tabaco, es posible que coman peor", apunta.
 

28/4/16

La depresión y el tabaquismo van de la mano en EE. UU. [28-4-16]


La depresión y el tabaquismo van de la mano en EE. UU.

Los CDC encuentran que los adultos son más propensos a fumar y a no dejar de hacerlo si están deprimidos


La relación entre la depresión y el tabaquismo, que hace mucho observan los profesionales de la atención de salud, es verdadera e intensa, muestra un informe reciente del gobierno.

Las personas a partir de veinte años que sufren de depresión son el doble de propensas que las demás a fumar cigarrillos, encontraron investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EE. UU. Y a medida que aumentaba la gravedad de la depresión, lo mismo sucedía con el número de fumadores.

La magnitud de la relación fue sorprendente, afirmó la investigadora Laura Pratt, epidemióloga del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC, que publicó los hallazgos el 14 de abril.

"La relación entre la depresión y el tabaquismo se ha estado fortaleciendo todo este tiempo", señaló. Apuntó que los estudios encontraron apenas una relación pequeña e insignificante entre los estadounidenses en 1952 y 1970. Pero cuando Pratt y su coninvestigadora Debra Brody analizaron información de 2005 a 2008, procedente de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición, encontraron que:

  • Alrededor del 43 por ciento de los adultos a partir de los veinte años de edad que sufrían de depresión fumaban, frente a 22 por ciento de las personas de esa edad que no tenían depresión.
  • Las mujeres que sufrían de depresión tenían índices de tabaquismo similares a los de los hombres, aunque las mujeres sin depresión fumaban menos que los hombres.
  • A medida que empeoraba la depresión, aumentaba el porcentaje de adultos fumadores.
  • Los fumadores deprimidos fuman más que los fumadores que no están deprimidos.
  • Los adultos deprimidos que fuman tienen menos probabilidades de abandonar el hábito que los fumadores no deprimidos.

Alrededor del siete por ciento de los adultos de EE. UU. de a partir de los veinte años de edad tenían depresión en 2005 a 2008, encontró la encuesta. Alrededor de la mitad de las personas menores de 55 años que tenían depresión en el momento de la encuesta eran fumadores, pero menos de una cuarta parte de ese grupo de edad de los que no tenían depresión fumaban.

Desde que se publicó el informe del Director General de Salud de EE. UU. en 1964, fumar cigarrillos se ha reducido en la mitad entre los adultos de todo el país, pero alrededor del 21 por ciento de los adultos en general aún fuman, según el informe.

"Todo el mundo sabe que las personas deprimidas son más propensas a fumar", apuntó Pratt, quien dijo que lo que le sorprendió fue el alcance que esto tuvo en el estudio.

Por ejemplo, entre las mujeres de 20 a 39 años, encontraron que el 50 por ciento de las deprimidas fuma, mientras que apenas 21 por ciento de las que no sufren de depresión lo hacen.

Incluso los adultos con síntomas leves de depresión, o sea que no calificarían para un diagnóstico de depresión clínica, tenían más probabilidades de fumar que las personas sin síntomas de depresión, encontraron los investigadores.

El alcance del estudio impedía determinar la razón exacta de que las personas deprimidas tiendan a fumar más, admitió Pratt, pero algunas investigaciones han sugerido que tal vez se estén automedicando, y que los cigarrillos funcionan como un mecanismo de calma o relajación.

Stanton A. Glantz, director del Centro para la investigación y la educación sobre el control del tabaco de la Universidad de California, en San Francisco, afirmó que los hallazgos no resultan sorprendentes.

Y concurre en que las personas deprimidas que fumen tal vez se estén automedicando. Dijo que parte del problema es que los profesionales de salud mental no han sido rápidos para abordar el tema del tabaco.

"Existe un mito de que si se aborda de alguna forma [al animarlos a dejar de fumar], se hace más difícil manejar la enfermedad mental subyacente", comentó Glantz. "Justo lo contrario es verdad".
 

13/4/16

El tabaquismo afecta la columna [13-4-16]


El tabaquismo afecta la columna

EL FUMADOR PUEDE SUFRIR DOLOR LUMBAR Y EN LAS PIERNAS


Gran parte de la población sabe que fumar tiene consecuencias nocivas para la salud. Han escuchado sobre los daños que el tabaco ocasiona al sistema respiratorio, cardiovascular, músculo-esquelético y digestivo. Este hábito compromete la función pulmonar, irrita el tracto digestivo y causa accidentes cerebrovasculares, cardiopatía coronaria y cáncer. Además, incide en la aparición de dolencias como artritis reumatoide y osteoporosis.

Pocas personas, incluso entre los mismos fumadores, saben que el cigarrillo puede afectar la columna vertebral.

“Los trastornos en la columna vertebral son mucho más frecuentes en los fumadores, independientemente del estilo de vida y la predisposición genética del paciente”, dice Edwin Tejada, ortopedista y cirujano de columna vertebral.

Síntomas
La persona que acostumbra a fumar puede experimentar dolor lumbar incapacitante y atrofias musculares, así como sensación de adormecimiento, pesadez y hormigueo de las piernas.

Pero ¿por qué se presentan estos síntomas? La nicotina y el monóxido de carbono que se generan con la combustión del cigarrillo producen trastornos en la microcirculación y, por tanto, merman la distribución de oxígeno y nutrientes a las células.

“El uso del cigarrillo influye negativamente sobre la microcirculación de los discos de la columna vertebral y origina cambios degenerativos en su matriz, inhibiendo su capacidad para absorber los nutrientes de los cuerpos vertebrales adyacentes y de la corriente sanguínea”, explica Tejada, quien hizo su especialización en cirugía de columna vertebral en el Hospital Ortopédico Infantil de Caracas, Venezuela.

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FUNCIONES DEL DISCO INTERVERTEBRAL
Según la enciclopedia médica digital MedlinePlus, la columna vertebral está compuesta por 26 vértebras, entre las cuales hay discos blandos rellenos de una sustancia gelatinosa. Esos discos intervertebrales funcionan como amortiguadores que disipan y distribuyen de forma homogénea las fuerzas que actúan sobre la columna.